La historia detrás del viaje más romántico… y cómo hacerlo inolvidable con nosotros
¿Te has preguntado alguna vez por qué se le llama luna de miel al primer viaje de esposos? Este término tan dulce y simbólico tiene una historia antigua… y un significado que sigue vivo hoy, sobre todo cuando se trata de viajar enamorados.
Un origen lleno de amor (¡y miel!)
El término «luna de miel» proviene del inglés honeymoon, que a su vez se remonta a tradiciones europeas de hace siglos. En la antigüedad, se creía que el primer mes del matrimonio era el más dulce: el tiempo en que los esposos disfrutaban de su amor sin distracciones, justo como la miel, dorada y deliciosa.
De hecho, en algunas culturas nórdicas se acostumbraba a regalar hidromiel (una bebida fermentada de miel) a los recién casados para consumir durante ese primer mes. Se pensaba que ayudaba a fortalecer el amor y, curiosamente, ¡a aumentar las probabilidades de tener hijos!
Del ritual a la aventura
Con el paso del tiempo, la tradición evolucionó. En el siglo XIX, las parejas comenzaron a hacer viajes de novios como una forma de celebrar su unión y visitar a familiares que no pudieron asistir a la boda. Hoy, esa costumbre ha crecido hasta convertirse en una experiencia soñada: un viaje íntimo, único y personalizado, que marca el comienzo de una nueva vida juntos.
En Mi Luna de Miel, hacemos honor al nombre
Nuestro nombre no es casualidad. Mi Luna de Miel nació con un solo objetivo: que cada pareja viva su primera aventura como esposos de forma mágica. Nos inspiramos en la historia del término para diseñar experiencias tan dulces como la miel y tan brillantes como la luna.
Ya sea que sueñen con una playa en el Caribe, una villa en Europa o una escapada escondida en Asia, nuestro equipo crea itinerarios a medida, pensados para que cada momento esté lleno de romance, sorpresas y detalles que los enamoren aún más.
✨ Porque su historia merece un comienzo tan dulce como su amor.
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